sábado, 17 de marzo de 2012

Quédate Conmigo [Keiyuu x Taizo]

Fandom: Kra
Personajes: Keiyuu y Taizo. No romántico, pero en vías de…
Extensión: 336 palabras
Advertencias:Nothing~
Resumen: Una fiebre deja fuera de combate a Keiyuu





Aquel día lluvioso, Keiyuu había despertado un poco enfermo. Sentía la garganta apretada y apenas podía hablar. Mandó un correo a sus compañeros de banda, avisando que no se presentaría a trabajar y luego, se envolvió con las frazadas de su cama, dispuesto a dormir hasta que se sintiera un poco mejor.




Cuando ya era cerca de medio día, Keiyuu escuchó entre sueños, el sonido del timbre. Abrió los ojos con pereza, notando que se sentía un poco peor que en la mañana. Notaba el rostro caliente y una punzada en su cabeza que no le dejaba pensar con claridad.




Se levantó lo más rápido que pudo y se dirigió hasta la puerta. En el camino, chocó con un par muebles y tuvo que apoyarse en las paredes para sostenerse. Debía tener fiebre, pensó.




Cuando llegó a su destino, no se detuvo a verificar quien era. Abrió la puerta de un tirón y se asomó un poco. Como temiendo aventurarse en el frío del pasillo exterior.




—Keiyuu-san… —aquella voz le llamó con algo de timidez — ¿Se encuentra bien?




El cantante tuvo que mirarle por un minuto completo, para distinguir en aquel rostro preocupado al nuevo guitarrista de la banda.




— ¿Taizo-kun? —preguntó, intentando asegurarse de que no se equivocaba.




Taizo asintió con un movimiento de la cabeza y observó detenidamente al hombre frente a él. Se veía tan vulnerable y pequeño, mucho peor de lo que le habían comentado Yasuno y Yuura.




—No me siento muy bien —admitió Keiyuu, aun parado en el recibidor del departamento —Quédate conmigo, por favor.




Estiró su mano para alcanzar una de las muñecas del guitarrista pero falló. A cambio, Taizo se acercó un poco más a él y le dio la mano, indicándole que se quedaría.




Sus pieles se encontraron y ambos sintieron escalofríos.




Keiyuu le miró con sus ojos cansados y le sonrío. No era capaz de decir nada más en su estado.




Taizo sintió que su corazón daba un vuelco en su pecho ante aquello.




La lluvia seguía cayendo.







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